El pasado 6 de agosto del 2025 viajé a La Habana, Cuba, a participar del Encuentro Antiimperialista de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE). Este encuentro agrupó a delegados y delegadas de Francia, Portugal, España, Venezuela y Colombia. Nuestra estancia se extendió hasta el 16 de agosto, permitiéndonos conocer varias provincias y municipios de la hermana República, como también varios lugares emblemáticos para la historia reciente.
En la primera parte de nuestra agenda en La Habana fuimos al memorial de José Martí en la Plaza de la Revolución. Este lugar recoge toda la vida y obra del apóstol, además de ser el punto que concentra el pensamiento martiano. Luego visitamos el Centro Fidel Castro; es el único lugar en Cuba que lleva el nombre de Fidel. De hecho, hay una Ley de la República “Sobre el uso del nombre y la figura del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”, aprobada en el 2016, que prohíbe emplear el nombre del líder histórico de la Revolución Cubana. Algo que me llamó la atención del Centro -y que aplica a los demás museos- es la organización de los archivos históricos y el uso de la tecnología para hacer más interactivos los recorridos. También conocimos el memorial de la denuncia, donde se detalla con exactitud todos los intentos de EE.UU. por desestabilizar el Gobierno de Cuba, como también las consecuencias de políticas coercitivas y unilaterales como el Bloqueo económico, comercial y financiero. Después visitamos otros lugares como el Hospital Pediátrico “William Soler”, que, a pesar del deterioro en la infraestructura y la escasez de medicamentos, es un hospital de gran complejidad que puede atender a muchos pacientes. También visitamos una casa de los abuelos y una casa de niños sin amparo; en ambas casas existen todas las atenciones y garantías para el goce de los derechos de los niños y abuelos. En la casa de los niños sin amparo también se acogen a niños de otras nacionalidades, pero se hace el esfuerzo para devolverlos a sus países. En la zona de La Habana Vieja y el Vedado es visible la acumulación de basuras y residuos en las calles, que es algo bastante criticado en redes, pero que desconoce la realidad de escasez de combustible que hay en la Isla, lo que dificulta en parte la posibilidad de usar camiones de basura para recoger los residuos. Además, en la Habana vieja hay un gran deterioro y abandono de la infraestructura colonial que tiene muchos años de antigüedad; sin embargo, contrario a lo que se muestra en las redes, no es la misma realidad de todo el país. Hay zonas que están muy bien cuidadas.
Otro “problema” que se divulga en redes sociales es la conexión a internet que, si bien es deficiente, sí permite mantenerse en línea. En mis primeros días en La Habana traté de comprar una SIM de Cubacel que me costó alrededor de 30 dólares y con eso tuve internet toda mi estancia. Hasta donde pude conocer, según algunas regulaciones recientes, un ciudadano cubano puede tener más de una SIM, pero hay limitantes en la compra de datos móviles; sin embargo, algo que pude evidenciar es que en el mercado negro se alquilan las SIM -este mercado se escapa de las lógicas y regulaciones del Estado- lo que a veces genera algunos choques entre turistas, “revendedores” y estas políticas. Es curioso, pero en mi estancia no pude tener acceso a la Apple Store, Spotify y otras plataformas debido a que no se encuentran habilitadas en la zona en la que me encontraba; esto hace parte del Bloqueo, que también se extiende a las plataformas digitales.
Algo que también me llamó la atención de la sociedad cubana, que se debe propiamente a la situación económica a causa del Bloqueo, es la creación de las Mipymes, que son micro, pequeñas y medianas empresas privadas y representan para los dueños de estas pequeñas empresas mayor estabilidad económica. Se esperaría que en Cuba no existiera clases o jerarquías sociales, pero vemos en la realidad que sí se han generado ciertas jerarquías a causa de estas Mipymes. Esto produce una nueva realidad social, distinta de los primeros años de la Revolución Cubana y que se ha venido transformando dependiendo de factores internos y externos.
Después del recorrido en La Habana nos dirigimos hacia Santa Clara -la ciudad del Che-, donde conocimos el tren blindado y su historia. También visitamos el mausoleo del Che y el memorial que recopila diversos momentos de su vida. Además, visitamos una estatua en homenaje al Che Guevara y dejamos una ofrenda floral junto a una declaración por el cumpleaños 59 de la OCLAE. Aprovechando nuestra estancia en Santa Clara, visitamos el Café-Museo Revolución, un lugar referente e inclusivo en toda Cuba. Ahí conocí a su propietario, Mariano Gil de Vena, un español que se enamoró de Cuba y se quedó. Mariano me contaba que Santa Clara es la ciudad más inclusiva y “liberal” de Cuba; es la cuna del movimiento feminista y LGBTIQ+ en Cuba, para ser precisos. De ahí salimos para Camagüey, solo hicimos una parada para almorzar hasta llegar a Holguín. En esta ciudad celebramos el Día de la Juventud realizando trabajo voluntario, una jornada que reunió a diversos jóvenes de diferentes territorios cercanos.
Lamentablemente, estando en Holguín me tuvieron que hospitalizar por una intoxicación; pude vivir la experiencia del sistema de salud de Cuba y, al igual que el Hospital Pediátrico “William Soler”, la infraestructura del hospital estaba deteriorada, pero la atención médica fue excepcional. Los médicos se aseguraron en todo momento de que estuviera bien, sin importar de mi condición de extranjero. De hecho, fue hasta antes de salir que me preguntaron por mi seguro médico de viaje. Ahí pude compartir con el personal de salud, comprometidos con su vocación humanista y denunciando las consecuencias del Bloqueo en el sector de la salud. Durante mi estancia solo hubo dos “apagones” y en cuestión de minutos el fluido eléctrico volvía a la normalidad.
Me generó curiosidad los apagones, algo que también es duramente cuestionado en redes, pero que no es tan lejano a la realidad que habito. Los apagones en Cuba son planificados y sectorizados, no son todo el tiempo. Estos apagones se deben a que el sistema electroenergético no puede cubrir la demanda y, además, es muy costoso el mantenimiento de las centrales eléctricas. El Estado ha tomado medidas para estabilizar el sistema electroenergético a través de las iniciativas de los parques solares, pero aún falta muchísimo y la realidad económica del país no perdona.
Otro elemento que considerar y analizar es el racismo en Cuba, que si bien hay personas que argumentan que el “racismo en Cuba no existe”, otras sostienen que el racismo ha sido una práctica que se ha mantenido desde la colonización, solo que ha cambiado. Sería interesante profundizar acerca del racismo en Cuba, partiendo del hecho de que muchas personas se posicionan como afrocubanos, para entender cómo se ha configurado en la sociedad cubana y el papel de la Revolución. Sobre ello me sugirieron investigar los aportes de Zuleica Romay.
Finalmente regresamos a La Habana y de ahí viajé de regreso a Colombia, llevando en el corazón todas las experiencias vividas. Cuba sigue siendo un país interesante, con una gente tan cercana y cálida, cualquier caribeño se siente como en su tierra natal. Todos los que tengan interés en conocer Cuba, deberían hacerlo y analizar con profundidad lo que se muestra en redes.