El antropólogo Guillermo Gutiérrez, tuvo la oportunidad de realizar estudios etnológicos a comunidades indígenas en los departamentos del Chocó y Valle del Cauca. Esta labor le permitió aproximarse a las historias, trayectorias organizativas y expresiones culturales de once comunidades indigenas.
Este ejercicio le representó mucho más que la recopilación de información. Implicó recorrer territorios, escuchar relatos de vida, comprender procesos de movilidad y reconocer las múltiples estrategias que las comunidades han desarrollado para preservar sus prácticas culturales en contextos sociales y geográficos atravesados por la presencia de actores armados y racismo estructural, evidenciados en la desprotección en materia de salud, educación y acceso a tierras de producción y cultivo, aunado a la falta de garantías de seguridad a líderes comunitarios.
Cada encuentro, taller y entrevista reafirmaron la importancia de la escucha intencionada y del diálogo como herramientas fundamentales para la investigación social. Es preciso resaltar, que los procesos de reconocimiento jurídico-administrativo adquieren un valor significativo para estas poblaciones, debido a que constituyen una forma de visibilizar su presencia en los municipios donde residen y de fortalecer su interlocución con entes municipales y nacionales. También, es necesario subrayar, que pese a que estos reconocimientos no sustituyen las figuras jurídicas propias del ordenamiento indígena nacional, sí representan un paso importante en la garantía de su participación y en el reconocimiento concreto de sus prácticas culturales.
La importancia del trabajo antropológico en estos escenarios sin duda alguna radica en la capacidad de documentar las dinámicas de continuidad y discontinuidades cultural, las re-configuraciones de los procesos y las formas en que las comunidades re-construyen sus vínculos colectivos. Además, que preconiza la construcción de políticas públicas lugarizadas.
El antropólogo expone que más allá del tema burocrático-administrativo, el mayor aprendizaje radica en haber acompañado a comunidades que, a través de su memoria, formas de re-organización y re-existencia, le apuntan a una digna existencia en medio del eslabonamiento de tantas vainas -violencias- juntas.