A lo largo de un crecimiento personal y educativo estuve en la posición de tener que asumir hasta cierto punto la instrucción de adoptar una creencia o más bien, una dinámica religiosa, que hoy en día me cuestiono, bajo qué criterio realmente lo hice. Esto impuesto inicialmente por tradición familiar, específicamente hablando del catolicismo.
Provengo de una familia bastante católica que se ha puesto en la tarea de inducir a cada integrante en esta religión, empezando por el bautismo y la asistencia a misas (en las cuales me dormía, no entendía nada), y para completar me matriculan en un colegio reconocido tanto por sus resultados académicos, como por el grado de religiosidad que se imparte en sus aulas, y valga el dato, es dirigido por hermanas salesianas.
Aunque no me quejo de la excelente educación académica que recibí, estar en la posición de seguir ciertas normativas impuestas, como asistir a misa una vez a la semana, rezar el rosario todas mañanas en cierta temporada, etc. que debían ser cumplidas si o si, bajo la justificación de que si no participabas te ponían a barrer o simplemente, te afectan o influyen en la nota de alguna materia. Se volvían situaciones tediosas que, dentro de la permanencia se logran aceptar por salir del paso. El hecho de que inicies bajo estas imposiciones desde pequeña/o hace mucho más fácil el trabajo de adentrarte a una creencia que posiblemente a la edad de 5 años no comprendas del todo.
En el transcurso de mi educación por aquel lugar, en el cual realicé parte de los sacramentos de iniciación como la primera comunión y la confirmación, en los que participé en catecismo y retiros que a fin de cuentas, estos mismos me hicieron preguntarme ¿qué hacía ahí? ¿para qué lo hacía?, sobre todo al momento de hacer la confirmación. Dentro de aquel proceso me cuestioné mucho la intencionalidad de esos hechos ¿porque realmente lo hacía? ¿a son de qué?
Recuerdo que fue en el 2019, el mismo año en el que dentro de todo lo que me he llegado a cuestionar, hacía presencia la pregunta de ¿creo en Dios? Porque llevaba 11 años en un lugar que siempre ha tratado de sembrar esa postura en mí, nunca he estado tan convencida de que, si en algún momento realmente creí o he creído, considero que nunca aprendí a rezar y mucho menos a sentir una oración o por lo menos a vivenciar algún contacto con Dios. Siempre ha estado la duda, a pesar de la ardua educación cristiana católica que recibí tanto en casa como en la escuela. Por ahí escuché algo como la duda desvanece la fe y bueno, estoy cada vez más convencida de eso.
Hoy en día me preguntan si soy creyente, y realmente no sé qué decir, he estado en situaciones en la que he recurrido a una capilla para suplantar alguna necesidad espiritual, con el fin de fortalecer la poca fe que en momentos he tenido y definir si realmente tuviese cabalidad esto en alguna parte de mí ser. He hecho diversos esfuerzos con la finalidad de definir si creer o no y de alguna manera todos esos intentos han sido esclarecedores al punto de notar que estoy a nada de sencillamente tomar una postura de no hacerlo.
Considero el hecho de que, sí en algún momento he decidido responder sí soy creyente, ha sido con base a la educación que recibí, donde pasaba inicialmente 6 a 8 horas diarias en un lugar donde se empieza el día con una oración, donde se celebra misa una vez a la semana, en donde en cada salón hay un crucifijo o una imagen representativa de un santo/a, entre otros accionares.
Responder “sí soy creyente” estaría basado en lo que se me trató de instruir desde pequeña, pero en algún momento de mi corta vida llegó el cuestionamiento de qué he sentido yo para basar una respuesta en sí hacerlo, tantos años asistiendo a misas, conversatorios, rosarios, alboradas, viacrucis, que al final asistía por nota, por algún beneficio académico, cómo podía fundamentar si creía porque me nacía hacerlo, quería hacerlo o algo por el estilo. Nunca ha habido un argumento, experiencia e interés para tomar una posición definitiva de creer en una totalidad. Los cuestionamientos siempre fueron persistentes y constantes.