I Seminario Oraloteca: Tema 4 “Memorias Culturales y Estado en Colombia”

Bienvenidos al I Seminario Oraloteca, un espacio de reflexión y debate interdisciplinario que aborda temas concretos desde perspectivas teóricas y metodológicas de la antropología y las ciencias humanas.

🗓️ Jueves 24 de abril
⌚ 04:00 – 06:00 PM
📍 Grupo Oraloteca, Bloque 9, Unimagdalena

Resumen:
En este tiempo de incertidumbre y desarraigo, vale la pena preguntarse por las raíces de nuestra relación con el Estado y por la fragilidad con la que habitamos la ciudadanía. ¿Qué hilos nos atan —si es que aún nos atan— a una historia común, a una idea compartida de lo público, a un nosotros colectivo?

Siguiendo la propuesta de Jan Assmann, podemos pensar la memoria cultural como un texto: un tejido de relatos, símbolos, monumentos, rituales y silencios que las sociedades producen y reproducen para dotar de sentido a su existencia en el tiempo. Pero, como todo texto, esta memoria está sujeta a lecturas cambiantes, a olvidos estratégicos, a páginas arrancadas y capítulos inconclusos. En el caso colombiano, este texto ha sido fragmentado, tachado y a veces reescrito desde los márgenes, muchas veces sin un lector común, sin una sintaxis compartida.

La construcción del Estado, por su parte, no es solo un proceso institucional ni una suma de decretos y burocracias; es, ante todo, una experiencia vivida, una relación cotidiana, corporal, afectiva e imaginada que cada individuo establece —o no— con esa entidad abstracta que promete orden, protección y justicia. En Colombia, este vínculo ha estado marcado por la discontinuidad: por un Estado que aparece y desaparece, que es fuerte para castigar, pero débil para cuidar, que administra con frialdad donde se requiere compasión y que delega sus funciones en actores paralelos cuando debería garantizar derechos.

En este contexto, la ciudadanía —entendida como el resultado de esa relación entre memoria, Estado e individuo— se vuelve una experiencia frágil. No se consolida como pertenencia, sino como sospecha; no como ejercicio de derechos, sino como constatación de ausencias. La ciudadanía, entonces, no solo se ejerce con documentos o en las urnas, sino en la forma en que se recuerda, se narra y se imagina la vida en común.

Este desarraigo que hoy nos embarga no es solo una sensación subjetiva, sino una consecuencia estructural de esa memoria interrumpida y de ese Estado intermitente. La pregunta que nos convoca, entonces, es cómo recuperar —desde la palabra, desde la acción, desde la escucha— las condiciones para reescribir colectivamente el texto de nuestra memoria, para imaginar un Estado que esté presente en la vida cotidiana de todos, y para reconstruir una ciudadanía que no sea un mero estatus jurídico, sino una práctica viva, digna y compartida.

El artículo de Ute Seydel: “La constitución de la memoria cultural”, servirá como material de estudio para esta sesión. Disponible AQUÍ.

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